Archidom Studio firma la arquitectura y el interiorismo de 61. (Sixtyone), el nuevo restaurante y club de Grupo Mosh en el centro de Madrid. Un espacio que mezcla romanticismo veneciano, brutalismo, arte y luz para crear una experiencia que cambia del almuerzo a la madrugada.
Grupo Mosh, que nació en Marbella con Mosh Fun Kitchen —también diseñado por Archidom—, da el salto a la capital con su proyecto más ambicioso. Para ello vuelve a confiar en el estudio de Chema Sobrado y Álvaro Estúñiga, que ha desarrollado el proyecto completo: arquitectura, interiorismo e identidad creativa bajo una misma visión.

La revista Fearless dedicó en marzo de 2026 un reportaje a la apertura, en el que describe 61. como un espacio llamado a redefinir la noche madrileña.
Un lugar que parece haber existido siempre
El punto de partida del proyecto fue claro: diseñar un interior que no pareciera nuevo. No se buscaba una recreación histórica, sino un espacio con memoria, como si llevara décadas esperando a ser descubierto. La pátina del tiempo forma parte del concepto, no es un efecto decorativo.
Romanticismo veneciano y brutalismo
La sala principal se inspira en los palazzos de la Venecia aristocrática y se plantea como el gran salón de recepción de una casa noble: luz tenue, reflejos dorados y una decadencia elegante. Frente a ese imaginario, Archidom introduce líneas rotundas y materiales en bruto de inspiración industrial, el mismo lenguaje que el estudio ha desarrollado en su brutalismo mediterráneo.

Materiales y piezas hechas a medida
- Una gran barra de madera que articula todo el espacio.
- Una lámpara diseñada por el estudio y realizada por artesanos vidrieros.
- Una chimenea esculpida que actúa como hogar central.
- Suelos de madera con alfombras antiguas.
- Un techo revestido en pan de oro y plata que cambia con la luz a lo largo de la noche.
Una fachada de vidrio artesanal
La fachada está formada por grandes vidrieras de vidrio coloreado. De día mantiene cierto misterio; de noche, el interior proyecta tonos ámbar y verdes hacia la calle y convierte el local en una presencia singular dentro del paisaje urbano.
Del restaurante al club sin cortes
La iluminación forma parte de la arquitectura. Permite que el espacio pase de restaurante a club de forma natural, sin cambios bruscos, a medida que avanza la noche.
En la parte trasera aparece una segunda escena, el «almacén de arte», con un carácter más industrial: vigas roblonadas, lucernarios y pilares metálicos conviven con terciopelos, cortinajes y mesas de mármol. Allí se sitúa la cabina de DJ, una pieza de mármol y acero diseñada por Archidom a medio camino entre mueble y escultura.
El arte como parte del proyecto
El arte no es un complemento. Archidom ha reunido piezas de anticuarios y colecciones privadas de distintos países —tapices renacentistas italianos, espejos de palacios franceses, alfombras persas— que dialogan con obra contemporánea. La selección se renovará cada seis meses para que el espacio siga cambiando.

Marbella y Madrid, unidas por el diseño
Con 61., Grupo Mosh lleva a Madrid la energía de sus espacios en Marbella, y Archidom suma un nuevo proyecto a una trayectoria en hospitality que incluye Momento, Mogli o Mosh Fun Kitchen.
El resultado es un interior que cuenta una historia: cada material, cada pieza y cada luz responden a una misma idea de lujo, más pausado y más profundo.
