Diario AD
Brutalismo mediterráneo — villa de hormigón visto, madera y vidrio diseñada por Archidom Studio

Arquitectura · 5 de octubre de 2026

Brutalismo mediterráneo: la arquitectura de Archidom que nace del paisaje

Volver a Diario AD
Arquitectura5 de octubre de 202614 min de lectura

Hay arquitecturas que podrían levantarse casi en cualquier lugar. Y hay otras que solo pueden entenderse cuando se observa el territorio del que proceden. Archidom Studio pertenece a las segundas. Fundado por Chema Sobrado y Álvaro Estúñiga, el estudio ha desarrollado una forma de proyectar en la que la contundencia de los volúmenes convive con la luz, la vegetación, la artesanía y una materialidad profundamente vinculada al Mediterráneo. Aunque su trabajo se extiende mucho más allá de la Costa del Sol, es difícil separar su lenguaje arquitectónico de ese origen. El propio estudio define su enfoque como multidisciplinar y reconoce la esencia mediterránea como una de las influencias que atraviesan su arquitectura.

Es precisamente en ese encuentro entre materia y paisaje donde aparece una interpretación particular del brutalismo mediterráneo. No como una repetición del brutalismo histórico ni como una búsqueda deliberada de dureza, sino como una arquitectura capaz de mostrar los materiales con honestidad y trabajar con geometrías rotundas sin perder calidez.

Hormigón, piedra, madera, morteros, luz, sombra y vegetación dejan de ser elementos independientes para construir una experiencia común. Eso es lo que vamos a explorar: qué caracteriza esta arquitectura y cómo Archidom la lleva del concepto al espacio construido.

Qué entendemos por brutalismo mediterráneo

Hablar de brutalismo suele despertar una imagen bastante concreta: hormigón visto, estructuras monumentales, edificios de gran presencia y una cierta austeridad expresiva.

Es una asociación lógica, pero insuficiente.

Cuando ese lenguaje arquitectónico se encuentra con el Mediterráneo, las reglas cambian. La luz es distinta. El clima permite una relación mucho más abierta entre interior y exterior. La vegetación forma parte de la experiencia cotidiana y los materiales naturales tienen una tradición que precede con mucho a cualquier movimiento arquitectónico contemporáneo.

El resultado puede conservar la contundencia, la sinceridad material y la claridad constructiva del brutalismo, pero adquirir una dimensión más sensorial.

Ahí empieza a tener sentido hablar de brutalismo mediterráneo.

Del brutalismo original a una interpretación más cálida

El término brutalismo está relacionado históricamente con el uso sincero de los materiales y, especialmente, con el hormigón sin ocultar. Pero reducirlo a una cuestión estética sería quedarse en la superficie.

Lo interesante del brutalismo está también en mostrar cómo está construido un edificio.

La estructura no necesita disfrazarse. Los materiales pueden expresar su textura. Los volúmenes pueden ser claros y rotundos. Una pared no tiene que aparentar ser otra cosa para resultar atractiva.

Ese principio de honestidad sigue presente cuando hablamos de una interpretación mediterránea, pero se amplía.

En lugar de apoyarse exclusivamente en el hormigón, pueden entrar en juego la piedra, la madera, los morteros minerales, los metales o el vidrio. En lugar de concebir la masa arquitectónica como algo cerrado sobre sí mismo, puede abrirse mediante patios, terrazas y grandes huecos que relacionan las estancias con el paisaje.

El propio Archidom habla de “sinceridad constructiva” al referirse a su trabajo con materiales como la piedra, la madera y los morteros, y Revista AD identifica en su obra rasgos de lo que denomina un “nuevo brutalismo”, combinado con artesanía, oficios y una especial atención a la producción de cada elemento.

Y ahí aparece una diferencia fundamental.

El brutalismo mediterráneo no tiene por qué ser frío.

Puede ser poderoso sin ser hostil.

La luz cambia la arquitectura

En el Mediterráneo, la luz no se limita a iluminar.

Construye.

Una misma superficie mineral puede tener una presencia radicalmente distinta por la mañana, al mediodía o al caer la tarde. Un retranqueo genera una sombra profunda. Una cubierta protege del sol y crea un espacio intermedio. Una textura rugosa recoge la luz de manera diferente a una superficie completamente lisa.

Por eso, la arquitectura mediterránea siempre ha tenido una relación especial con la sombra.

No es simplemente una respuesta climática. Es parte de la percepción del espacio.

Cuando ese principio se aplica a volúmenes arquitectónicos de mayor contundencia, la sombra ayuda a fragmentarlos, darles profundidad y establecer jerarquías.

El edificio deja de percibirse como una pieza estática.

Cambia a medida que cambia el día.

El paisaje deja de ser un fondo

Otra de las claves está en la relación con el entorno.

En determinados proyectos residenciales se comete un error relativamente frecuente: primero se diseña una vivienda y después se intenta hacer que encaje en la parcela.

Cuando el paisaje es realmente el punto de partida, el proceso funciona al revés.

La orientación, las pendientes, las vistas, la vegetación existente, el recorrido del sol o las condiciones de acceso empiezan a determinar la arquitectura desde sus primeras decisiones.

Ese planteamiento tiene especial importancia en zonas como Marbella o Benahavís, donde las parcelas pueden presentar desniveles pronunciados y relaciones visuales muy fuertes con la montaña o la costa.

No se trata de colocar una casa frente al Mediterráneo.

Se trata de decidir cómo debe aparecer esa casa en ese territorio.

La interpretación del brutalismo mediterráneo de Archidom

En la arquitectura de Archidom, el brutalismo no parece funcionar como un catálogo de formas que se repiten de un proyecto a otro.

Funciona más bien como una actitud.

Una voluntad de trabajar con materiales expresivos, de simplificar la geometría cuando el proyecto lo exige y de permitir que determinados elementos constructivos sean protagonistas.

Pero esa contundencia se equilibra constantemente.

Con vegetación.

Con artesanía.

Con texturas.

Con espacios abiertos.

Con materiales cálidos.

Y, sobre todo, con una fuerte lectura del lugar.

Esta combinación explica por qué hablar simplemente de “arquitectura brutalista” dejaría fuera una parte importante del trabajo del estudio.

Volúmenes contundentes sin renunciar a la calidez

Un volumen arquitectónico rotundo puede resultar muy expresivo.

Pero también puede convertirse en algo excesivamente pesado si no existe un equilibrio con la escala humana, la luz y los materiales.

Ahí es donde aparece uno de los juegos más interesantes del lenguaje de Archidom: utilizar formas claras y reconocibles, para después introducir riqueza a través de las superficies, las transiciones y los detalles.

La arquitectura mantiene presencia sin necesitar una acumulación de gestos.

Puede ser rotunda y serena al mismo tiempo.

Hormigón, piedra, madera y materiales que quieren ser tocados

La materialidad importa especialmente cuando una arquitectura evita depender de elementos decorativos superpuestos.

Si una pared va a permanecer desnuda, su textura importa.

Si una piedra constituye parte esencial del espacio, su tono, su corte y su encuentro con otros materiales importan.

Si el hormigón queda visto, deja de ser únicamente estructura y empieza a ser también acabado.

La arquitectura se acerca entonces a una experiencia mucho más táctil.

No solo la vemos.

La intuimos con las manos.

En Archidom esa dimensión material se amplía además con la incorporación de oficios y piezas realizadas específicamente para cada proyecto.

La artesanía como contrapunto

A primera vista, brutalismo y artesanía podrían parecer dos conceptos alejados.

No lo están.

Uno pone el acento en la sinceridad de la arquitectura; el otro, en la huella de quien la produce.

Cuando se combinan, los espacios ganan una imperfección controlada que resulta especialmente interesante frente a una arquitectura excesivamente industrializada.

Una pieza hecha a medida, una textura aplicada manualmente o una piedra con variaciones naturales introduce algo que ninguna superficie completamente uniforme puede reproducir: identidad.

De ahí que la artesanía tenga tanto sentido dentro de una arquitectura basada en la materia.

No suaviza el concepto.

Lo hace más humano.

Arquitectura que nace del paisaje

El paisaje puede abordarse como una vista que queremos enmarcar.

O puede convertirse en una condición que modifica completamente el proyecto.

La segunda posibilidad es mucho más interesante.

En Archidom, la relación entre arquitectura y naturaleza aparece repetidamente como uno de los ejes de trabajo. El estudio explica que la selección de materiales locales busca establecer un diálogo armónico con los entornos donde interviene, mientras que su obra publicada muestra una atención específica a la vegetación y a las condiciones propias de cada lugar.

La topografía no es un inconveniente

Una parcela inclinada puede entenderse como un problema.

Hay que contener.

Excavar.

Nivelar.

Resolver accesos.

Pero también puede convertirse en el origen de todo el proyecto.

Casa Jaguar (Villa ACE), en Montemayor, Benahavís, es un ejemplo especialmente claro. La parcela presenta una pendiente media superior al 35 %, y el proyecto parte precisamente de esa condición. Archidom plantea una arquitectura de carácter brutalista en la que hormigón visto, piedra local y grandes planos de vidrio se combinan con volúmenes que se apoyan estratégicamente sobre la ladera para reducir los movimientos de tierra.

La pendiente deja entonces de ser un obstáculo que hay que borrar.

Se convierte en una herramienta arquitectónica.

Los volúmenes se escalonan, las vistas cambian según la cota y la vivienda establece una relación mucho más directa con la topografía.

Ese tipo de decisiones son las que permiten que una casa pertenezca al lugar en el que está construida.

Mirar el Mediterráneo sin convertir la casa en un escaparate

Una parcela con vistas excepcionales genera una tentación inmediata: abrirlo todo.

Más vidrio.

Más transparencia.

Más fachada mirando al horizonte.

Pero la arquitectura necesita algo más que una buena panorámica.

Necesita recorrido, intimidad, cambios de escala, zonas de sombra y momentos en los que la vista aparece y desaparece.

La relación con el paisaje resulta mucho más potente cuando está coreografiada.

A veces interesa una apertura completa.

Otras veces, un hueco preciso.

En otras zonas puede ser preferible protegerse del exterior para que, unos metros después, una estancia vuelva a abrirse al paisaje.

Ese contraste convierte la experiencia de caminar por la vivienda en algo mucho más rico.

Interior y exterior dejan de ser dos mundos

En buena parte del litoral mediterráneo, la arquitectura tiene la oportunidad de trabajar con algo que otros climas permiten durante menos meses al año: los espacios intermedios.

Porches.

Patios.

Terrazas cubiertas.

Galerías.

Láminas de agua.

Espacios que no son completamente interiores ni completamente exteriores.

En Villa Jaguar, en Marbella, la documentación publicada por AD muestra precisamente esa búsqueda de continuidad entre ambos mundos, junto a un juego de volúmenes situado en plena naturaleza.

Esta continuidad modifica también la forma de habitar.

El salón ya no termina necesariamente en una fachada.

La terraza deja de ser un añadido.

El jardín puede convertirse en parte de la composición interior.

Y la arquitectura empieza a entenderse como una secuencia, no como una suma de habitaciones.

Por qué la Costa del Sol es un territorio natural para esta arquitectura

Hay algo especialmente coherente entre este lenguaje y el paisaje de la Costa del Sol.

No porque exista un estilo obligatorio para construir junto al Mediterráneo.

Justamente al contrario.

Porque es un territorio suficientemente complejo como para exigir respuestas específicas.

  • Mar.
  • Montaña.
  • Pendientes.
  • Vegetación.
  • Una luz intensa.
  • Un clima que desplaza buena parte de la vida hacia el exterior.

Y una tradición material que ofrece alternativas a la arquitectura entendida simplemente como imagen.

Marbella y Benahavís más allá de una estética reconocible

Durante décadas, ciertas zonas de la Costa del Sol han construido una imagen residencial muy identificable.

Pero un lugar no tiene por qué quedar congelado en una única interpretación de lo mediterráneo.

La arquitectura contemporánea puede dialogar con ese contexto sin recurrir necesariamente a reproducciones literales de lenguajes tradicionales.

El brutalismo mediterráneo abre otra posibilidad.

Tomar principios muy antiguos sombra, masa, piedra, patios, protección solar, relación con la naturaleza y reinterpretarlos desde una sensibilidad contemporánea.

Es una arquitectura que puede sentirse mediterránea sin necesidad de explicitarlo mediante un repertorio decorativo.

Laguna Village: responder al Mediterráneo desde el propio proyecto

El proyecto de Laguna Village, en Estepona, ayuda a comprender esta manera de pensar.

El diseño parte de su situación entre el Mediterráneo y Sierra Bermeja y analiza elementos como las brisas marinas, la luz andaluza y el relieve para incorporarlos a la propuesta. Las cubiertas ondulantes no se plantean únicamente como un gesto formal: generan sombra, confort y diferentes situaciones de luz a lo largo del día.

Es una idea sencilla, pero fundamental.

Una forma gana valor cuando además resuelve.

Cuando protege.

Cuando orienta.

Cuando modifica la luz.

Cuando mejora cómo se habita un espacio.

Es ahí donde arquitectura e identidad dejan de competir entre sí.

El Mediterráneo como origen, no como frontera

Que Archidom tenga una raíz claramente vinculada a Marbella y la Costa del Sol no significa que su arquitectura solo pueda existir allí.

De hecho, ocurre lo contrario.

La trayectoria del estudio incluye proyectos en numerosos países, mientras que su propia definición de la oficina habla de una influencia mediterránea que sus socios conservan después de haber vivido y trabajado en diferentes lugares del mundo.

El Mediterráneo funciona así como una manera de mirar.

Una sensibilidad hacia la materia.

Hacia el clima.

Hacia los espacios de transición.

Hacia cierta informalidad en la forma de habitar.

Hacia la relación entre arquitectura y exterior.

Los proyectos pueden cambiar de escala, programa e incluso de país, pero algunos principios permanecen.

Proyectos de Archidom donde este lenguaje toma forma

Una arquitectura se entiende mejor cuando abandona el terreno de las definiciones.

Y la obra de Archidom permite observar cómo ciertos principios se adaptan a situaciones radicalmente distintas.

Villa ACE: brutalismo frente a la pendiente

Villa ACE es probablemente uno de los ejemplos más directos para hablar de brutalismo mediterráneo dentro del trabajo del estudio.

El propio proyecto se define desde una arquitectura de carácter marcadamente brutalista basada en materiales en bruto, texturas naturales y una expresión clara de estructura, forma y materialidad.

Pero lo interesante es que esa contundencia no se plantea contra el paisaje.

Se construye con él.

La piedra local relaciona la vivienda con el terreno. Los planos de vidrio conectan interior y exterior. La configuración escalonada responde a la pendiente y busca potenciar tanto la entrada de luz natural como las vistas hacia el Mediterráneo.

Es un buen ejemplo de por qué la etiqueta “brutalista” se queda corta si se utiliza de manera aislada.

La arquitectura puede ser contundente y, al mismo tiempo, profundamente contextual.

Momento: la arquitectura también puede construir identidad

El brutalismo aparece igualmente en programas alejados de la vivienda.

Momento, en Marbella, fue uno de los primeros proyectos relevantes de Archidom y muestra otra de las constantes del estudio: entender la arquitectura como elemento capaz de construir identidad.

El edificio incorpora una piel metálica perforada que envuelve la entrada y permite que la luz se proyecte desde el interior hacia fuera durante la noche. Su textura busca recrear matices relacionados con La Concha, uno de los elementos paisajísticos más reconocibles de Marbella. El objetivo del proyecto, según el estudio, era conseguir un edificio con presencia durante el día y un carácter casi escultórico durante la noche.

Vía Construcción se refiere expresamente a la arquitectura brutalista de Momento como uno de los rasgos que hacen especialmente reconocible su diseño dentro de la Costa del Sol.

Aquí el paisaje vuelve a aparecer, aunque de una manera diferente.

No mediante piedra o vegetación.

Mediante una fachada que interpreta una referencia local y la transforma en identidad arquitectónica.

De Marbella a Madrid: una filosofía que puede transformarse

El proyecto 61., en Madrid, permite comprobar hasta qué punto un lenguaje arquitectónico puede evolucionar sin convertirse en una fórmula repetida.

En este caso, Archidom trabaja con una combinación mucho más teatral: romanticismo veneciano, materiales de inspiración industrial, líneas rotundas, madera, vidrio artesanal, metales, mármol, elementos ornamentales y una iluminación concebida como parte fundamental de la experiencia. Fearless describe el proyecto como un diálogo entre romanticismo y brutalismo en el que materia, luz y memoria articulan el espacio.

El resultado no se parece literalmente a una villa en Benahavís.

Y eso es precisamente lo interesante.

Una arquitectura con identidad no debería reconocerse porque repita siempre las mismas formas.

Debería reconocerse porque existe una manera coherente de tomar decisiones.

Leer el artículo de Fearless sobre 61. ↗

La mirada externa también construye autoridad

Que medios especializados identifiquen determinadas constantes en el trabajo de un estudio resulta especialmente relevante cuando esas constantes coinciden con el discurso que aparece en sus proyectos.

En noviembre de 2025, Architectural Digest España dedicó un reportaje a Archidom bajo el concepto de “brutalismo mediterráneo”, repasando desde sus orígenes en Marbella hasta su expansión internacional y poniendo el foco en la relación entre naturaleza, materiales, artesanía y sinceridad constructiva.

No se trata simplemente de una etiqueta atractiva.

Sirve para poner nombre a una arquitectura donde conviven dos fuerzas que, en apariencia, podrían parecer opuestas:

la contundencia y la calidez.

Ver el reportaje de Architectural Digest España ↗

Preguntas frecuentes sobre brutalismo mediterráneo

¿Qué es el brutalismo mediterráneo?

El brutalismo mediterráneo puede entenderse como una interpretación contemporánea de algunos principios asociados al brutalismo —sinceridad material, estructura visible, geometrías rotundas y presencia de materiales en bruto— adaptados a las condiciones propias del Mediterráneo.

La luz, el clima, la vegetación, la relación interior-exterior y materiales como la piedra, la madera o los morteros introducen una mayor calidez y conexión con el entorno.

¿Qué diferencia hay entre el brutalismo tradicional y el brutalismo mediterráneo?

No existe una frontera académica cerrada entre ambos conceptos. “Brutalismo mediterráneo” funciona sobre todo como una forma de describir una arquitectura que conserva cierta rotundidad formal y honestidad material, pero incorpora elementos vinculados al paisaje y la forma de habitar mediterránea.

El resultado suele ser menos hermético y más relacionado con patios, terrazas, vegetación, luz natural y materiales locales.

¿El brutalismo utiliza únicamente hormigón?

No. Aunque el hormigón visto está fuertemente asociado a la historia del brutalismo, una arquitectura basada en la sinceridad material puede trabajar con muchos otros materiales.

En el caso de Archidom aparecen piedra, madera, morteros, vidrio, metales y soluciones artesanales que aportan diferentes capas de textura y profundidad.

¿Por qué el brutalismo mediterráneo encaja especialmente bien en la Costa del Sol?

La Costa del Sol ofrece condiciones especialmente interesantes para una arquitectura que trabaja la relación entre interior y exterior: muchas horas de luz, clima templado durante buena parte del año, paisajes donde conviven mar y montaña y parcelas con fuertes condicionantes topográficos.

Esto permite crear espacios intermedios, trabajar con sombras profundas y diseñar viviendas donde el paisaje participa activamente en la arquitectura.

¿Una vivienda brutalista puede resultar cálida y acogedora?

Sí. La percepción de un espacio no depende únicamente de la geometría del edificio.

La elección de los materiales, las texturas, la iluminación, la vegetación, la escala, el mobiliario y la relación entre interior y exterior pueden transformar completamente la experiencia.

Combinar elementos minerales con piedra, madera, textiles o piezas artesanales permite mantener fuerza arquitectónica sin renunciar a la calidez.

¿Archidom trabaja únicamente en Marbella y la Costa del Sol?

No. Archidom tiene una vinculación clara con Marbella y una influencia mediterránea reconocida por el propio estudio, pero desarrolla proyectos en diferentes lugares y ha trabajado a escala internacional. Actualmente mantiene presencia en Marbella y Madrid y plantea su trabajo desde una estructura multidisciplinar.

Una arquitectura que empieza por escuchar

Cada parcela plantea preguntas diferentes.

Hay terrenos que piden abrirse al horizonte. Otros necesitan recogerse. Algunos obligan a trabajar con la pendiente. En otros, todo comienza con la luz, una vegetación existente o una determinada manera de vivir.

En Archidom Studio, el proyecto parte de ese diálogo entre contexto, materia y arquitectura.

Porque construir una vivienda con identidad no consiste en imponer una imagen sobre un lugar.

Consiste, primero, en entenderlo.

Y después, proyectar.

¿Imaginamos juntos tu próximo proyecto?

Junta de Andalucía
Unión Europea
UNIÓN EUROPEAFondo Social EuropeoEl FSE invierte en tu futuro

Programa Emplea-T — Orden de 3 de octubre de 2024

Esta actuación está financiada por la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, en el marco del Programa Emplea-T, regulado por la Orden de 3 de octubre de 2024 (BOJA nº 197/2024), y cofinanciada por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+).

El Programa Emplea-T tiene como objetivo fomentar la contratación y la inserción laboral en la Comunidad Autónoma de Andalucía.